Siempre que escribo mis entradas, lo hago espontáneamente, enfrentandome al vacío de la hoja en blanco en la computadora, intentando ver qué pasa conmigo, por dónde canalizo mis ideas, casi todas las veces me gana el corazón. Casi.
Hoy me decido por escribir acerca de Martina, y la mente pierde absolutamente la batalla. (VAMOS!)
Mi sobrina es fuente de inspiración, es sensibilidad, risas, llantos, carcajadas, silencios, abrazos, miradas profundas. Es amor, ganas de vivir la vida inocentemente, espontáneamente, alegres, despreocupados, jugando, cantando, bailando, aplaudiendo, observando, riendo, amando.
Son tantos los adjetivos para este ser inmenso que vino a iluminar la vida de la familia, que es inevitable derramar lágrimas de emoción mientras escribo.
Martina, gracias por devolver la magia.
Gracias por estar siempre, aunque no estés fisicamente.
Gracias por invadir nuestros espacios de armonía.
Gracias por ser tan pequeña, y tan inmensa .
Gracias por permitirme ser madre, sin ser madre.
Gracias por habernos unido después de quebrar.
Gracias por tus risas y llantos, que iluminan nuestros corazones y nos llenan de ganas.
Gracias por permitirme hablar en plural.
Gracias chiquita, te amo con toda mi alma.
jueves, 1 de mayo de 2014
lunes, 17 de febrero de 2014
Primera entrada “Diario público de una relación íntima”
Querido Diario:
Hoy me decido por iniciar una historia que considero debe
ser contada. Te escribo a ti para que me devuelvas a mi y juntos les demos a
ellos. ¿Quiénes son ellos? Ya lo sabremos, juntos lo descubriremos.
Te propongo para esta treta manejarnos con una simbiosis de
fantasía y realidad. Un ida y vuelta de personas y personajes que cada uno vaya
describiendo y/o componiendo, y el
otro enriqueciendo en su devolución.
Me arriesgo, debo reconocerte que tengo miedo de no saber
manejar mis reacciones , pero de eso se trata, de intentar derrotarlo para
hundirse en la creación. Si hay rabia que se manifieste. Si hay amor también.
Me estoy desnudando. Palabras, cuerpo y mente no quieren llevar más estos
trastos viejos.
Me tomo el atrevimiento también de sentenciar darle más que
una pizca de misterio. Odio que me pregunten si escribo desde mi lugar o desde
la posición de un personaje. Cuando escribo simplemente pretendo que se aferren
a la cuerda que tiro y se lancen a la aventura. Sin peros ni preguntas.
El misterio y la magia, prioridades de mi vida y ahora de
esta suerte de recreo mental. Una vez, hace muchos años escribí acerca de lo
importante que son estos elementos pero es muy largo el relato y no me parece
momento de compartirlo, quizás después. Tiene una historia de fondo que tendría
que explicarla y puede que no entiendas, que no te guste, o no te interese.
Un atrevimiento de mi parte no haberme presentado
formalmente hasta ahora, olvido que recién nos estamos conociendo.
Un pequeño resumen. Mi nombre es Lucía. 24 años. Ariana de
pura sepa. Caprichosa y facultada de fornido carácter desde temprana edad. Hoy
Licenciada en Ciencias de la Comunicación, título por el cual no me galardono
en absoluto.
Amante de la lectura, escritura y el cine. Mesurada por la
rutina, el tiempo muerto y las ciencias. Actriz, compositora y cantante
frustrada. Espero con ansias tachar tal calificativo.
Convencida y perseverante con lo que me apasiona, por
momentos. Por otros la vagancia y el desequilibrio me desvían del camino.
Trabajo todos los días. No sé exactamente qué cantidad de
segundos, minutos u horas. Depende. Lo importante es que me mantengo ocupada
día a día en reforzar y establecer mis primacías. Ser feliz. Amar y ser amada.
Ser sincera y honesta, le pese a quién le tenga que pesar. Luchar por mis
anhelos para así cumplirlos y vivir en una frecuencia de júbilo y armonía. Son
varios los deseos, aún no tengo claro el orden pero estoy trabajando en ello.
Hoy me establezco una meta. Escribir y publicar un libro –o
un documento compilado en su defecto- a partir de este material que estoy
empezando a crear. Desde ya intuyo tiene mucho que enseñar.
Mañana quizás ya no piense así, quizás se termine. De
repente alguien me corta las alas, pone punto final y ya no hay más nada que
hacer. O si. Quizás eso lo enriquezca aún más.
De fallar con esta, me propondré otra meta. Si no se cumple,
otra. Y así hasta que por fin se concrete alguna.
Este propósito de plantearme objetivos lo tomé prestado con
menor empeño de un amigo, Francisco, para los amigos “Fran“. El tipo en el
mismísimo instante que está entreabriendo los ojos se plantea una meta para ese
día que está comenzando a correr. Si no se ejecuta, esa misma noche se prohíbe
el sueño.
Desde que el mortal tomó esa decisión ronca como un
cristiano –o cual sea su maldita religión si es que la tiene-. Opta por cumplir
el objetivo antes de pasar una noche en vela. ¡Mis aplausos!
El muy enfermo encima al despertar se toma el trabajo de
escribir su porvenir diario con lapicera sobre su almohada, para así de haberlo
cumplido poder tacharla sin impedir la lectura dejando huella de todas sus
promesas ejecutadas. Fundas blancas usa. La pobre madre se las quiere meter en
el lavarropas para reutilizar y Fran se niega. A medida que se van saturando de
información las va renovando para guardar las sobrecargadas en una caja de
cartón que intenta esconder bajo su cama.
Arrancó con
buenas telas, ahora me contó que tuvo que achicar porque a veces la mano venía
de más de una ocurrencia por día al despertar, y todas las tenía que anotar, y
tachar. O no.
Muchos mortales pensarán que está de la mente. Para mí no,
todo lo contrario. Este es el tipo de afluencia que me llena de emoción y ganas
de soñar, volar y darle para adelante. Son un escalón en la planicie de la
media de la gente. Una oportunidad para contar algo anecdótico, una inspiración
a la hora de escribir.
Yo probé hacer lo mismo, salteando la parte de escribir,
tachar –o no- la almohada, guardar bajo la cama y prometerme no dormir al no
cumplir. No funcionó.
Entonces…¿quién está de la mente? ¿Fran o yo? La que se está
quedando dormida, dejando ir una meta concretada por día me parece que es mi
persona ¿no? ¿Te parece muy descabellada la idea de que alguien practique estos
asuntos para lograr lo que desea en el transcurso de su minúscula vida? Yo creo
las herramientas son sobradas y hay que utilizar la cabeza, la creatividad y la
pasión para no quedarse soñando durmiendo. Justamente Fran puede darse el lugar
de soñar con los ojos cerrados cuando pudo hacerlo con las pupilas dilatando el
anhelo, sino no lo merece, y creo nosotros tampoco.
Tanto hablar de dormir, se me están cayendo los ojitos, pero
ahora no sé que hacer, me siento culpable. Me pregunto, ¿hoy hice algo
productivo? Mmmm....
¡Si! Gracias imaginación y disposición en el día de hoy para
sentarme a escribir esta cuenta pendiente. Hoy puedo dormir tranquila.
Hoy…mañana no lo sé, dependerá de mi, como todo.
¿Qué linda es la vida no? Como cada uno decide qué hacer con
ella. Es increíble. Lo alarmante es que la gran mayoría no se da cuenta, pero
allá ellos y aquí nosotros. Aquí y ahora. Presente vigente que si nos lo
proponemos ( y podemos sellarlo en una almohada si Fran nos da los derechos de
autor) puede mantenerse sin vencimiento de felicidad.
4:45 a.m. Me voy a dormir ya!! Pero super contenta de tan
sólo imaginar que con el punto final va a comenzar el ida y vuelta de una
historia mágica que me va a mantener entusiasmada y expectante.
Me pregunto…¿qué estarás pensando de mi en este momento?
Gracias por dejarme compartir contigo lo que siento y
pienso, me siento muy cómoda de compartir un espacio en tu blanca y pura
dimensión. No veo la hora de escribirte por segunda vez.
Se me cierran los ojitos. 4:48. Puff!
Hasta que el tiempo lo decida!
Besos,
Lucía (mis amigos me dicen Lula, pero al comienzo es difícil
catalogar).
Prólogo “Diario público de una relación intima”
“Lo que llamamos nuestra intimidad no es sino nuestro
imaginario mundo, el mundo de nuestras ideas“. José Ortega y Gasset
PROLOGO
Intentando volver a la inocencia de la niñez, conjugando la
adultez de una pareja se plantea un juego donde cada uno se escribe a sí mismo
y a su vez se comunica con el otro. Una mezcla de verdad y fantasía para
conocerse desde la creatividad, para ver como el otro percibe, reacciona y
refuerza la historia.
De las palabras surgirán sentimientos hermosos, aterradores,
declaraciones y reproches. ¿Verdadero o falso? Está en el otro percibir y
entender este ejercicio de acercamiento. Anclados en la imaginación se volará
por dimensiones hasta ahora desconocidas, tocando las fibras del emisor-receptor.
Se conjugan los relatos intentando conocer cómo el otro recepciona la cabecita
de su dupla, buscando de esa manera desnudarnos en esencia y divertirnos
fantaseando, pretendiendo descubrir probablemente sin éxito dónde se halla la
línea entre lo real y lo imaginario. De ese secreto emerge el encanto de este
desafío.
Me expongo con este planteo, y también a mi contrincante con
la certeza de que en la exhibición se encuentra el atractivo del contenido.
Adjetivos adorados
Visceral.
Exigente.
Intuitivo.
Tramposo.
Místerioso.
Inseguro.
Seguro.
Cambiante.
Orgulloso.
Apasionado.
Peleador.
Observador.
Atento.
Paciente.
Paternal.
Compañero.
Capaz.
Aferrado.
Insistente.
Histérico.
Pasivo.
lunes, 20 de enero de 2014
La verdadera Lola Medina
Si, me había ido. Sucede que hace cuestión de año y medio vino un ser chiquitito a darle una potencia enorme a este blog y la verdad no supe qué hacer con tanta coincidencia. Quedé en silencio. Ahora es ella la que habla sin parar, encargándose este blog viva y lata sin que yo tenga que escribir absolutamente nada. ¡Una maravilla!
Con ustedes, mi sobrina: Lola Medina.
Si. Se llama así.
Si si si.
Y esos cachetes también son de verdad. Lo juro.
P.D: El otro año y medio que me ausenté fue de boluda nomás.
Con ustedes, mi sobrina: Lola Medina.
Si. Se llama así.
Si si si.
Y esos cachetes también son de verdad. Lo juro.
P.D: El otro año y medio que me ausenté fue de boluda nomás.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Esta historia fue escrita en la hoja número 70 de una cuadernola marca Matra de 100 hojas
Salió de su casa pensando en el más adecuado.
Enseguida priorizó la urgencia de encontrar algo cerca.
Salón “El payasín”. Benito Blanco y Scosería.
Allí pensó estaba reposando el próximo confidente de sus andanzas, pensamientos, alegrías, tristezas, creaciones y toda una millonada de palabras que derivan en un eclipse emocional.
La puerta se abrió. Detrás del mostrador una mujer de apróximadamente cuarenta años. Pelo oscuro y erizado. Ojos rasgados. Sonrisa oculta. Polera verde con pelotitas de esas que denotan uso, o descuido.
Debajo llevaba puesto el mostrador, con una gran cantidad de boludeces que se colocan en las vidrieras de un kiosco, sobre todo aquéllos que se hacen llamar “Regalerías”. Agendas de todo tipo y color. Lapicera para niño, adolescente, adulto. Cartucheras. Necessaires. Gomitas de pelo. No importa.
Una mujer adentro de un kiosco, detrás de un mostrador, que ve a una chica cualquiera y debe atenderla.
Chica cualquiera. Eso sería lo ideal y con certeza lo que piensa al ver a una jovencita rubia, pelo lacio, vaquero oscuro, polera sin pelotitas y championes. No así cuando entra un señor mayor, de los que tarda en llegar al mostrador, si se acuerda lo que está buscando no ve nada de lo que le muestran, y si se decide por algo es imposible hacerlo callar, y luego que encuentre su dinero en el bolsillo del pantalón beige bien cavadito a la cintura. En fin. Otro cantar para la muchacha.
¿70 hojas? ¿100 hojas? ¿Tapa dura? ¿Tapa blanda? ¿Cuaderno? ¿Cuadernola? ¿Block de hojas? ¿Block de apuntes? Ella sabía que debía irse con hojas, lo que no tenía claro era el formato.
- Tengo Papiros, Matra, Tabaré, Arte...
- A ver las Arte...
- Tiene hojas cuadriculadas
- ¡Ah no! Si hay algo que sé que no quiero es arte cuadriculado. - risas de la chica de polera sin pelotitas. Seriedad de la otra.
- Tenés los otros sino que son todos rayados
- Eso creo que puede andar más con mi perfil. ¿Me mostrás las Matra?
- Están buenas. Son las más baratas
- ¿Cuánto salen?
- 27 la de 70 hojas y 32 la de 100
- Osea que 30 hojas de la de 100 valen 5 pesos. ¿Decís que esas últimas treinta vendrán cargadas con falta de inspiración?
- ¿Cómo?
- Claro. El que mucho abarca poco aprieta. O, lo barato sale caro. Si entre 70 y 100 hay una diferencia de 5 pesos no puede ser casualidad
- Es preferible que sobre a que falte
- Mmm... ¡No siempre es tan así! Esa poca diferencia de precio me hace pensar que todo lo que escriba de la página 70 en adelante no va a tener sentido
- ¿Por qué te parece?
- Porque no creo en las casualidades. Ese precio me está dando un mensaje y esta vez quiero tomar una buena decisión.
- ¿Llevás alguno? - comenzó la impaciencia de toda kioskera.
- Faaa...no sé cuál. ¿Block de notas tenés?
- Tengo estos. Son hojas blancas.
- Uh... ¡Eso puede andar bien! El cuadriculado seguro que no. Las rayadas ya hablamos el temita de los precios y aparte con ese adjetivo que le estamos poniendo me da un poco de miedo escribir desde ese lugar de “rayada”.
La hoja blanca es lo ideal. Es una clara representación en papel de lo que pasa por mi cabeza al momento de enfrentar la creación. Blanco. Luego empiezan a aparecer las rayas.
Estoy en blanco. Ella también. Las dos luchamos contra lo mismo.
- ¿La llevás entonces?
- Si, claro. Nunca estuve tan segura en una compra. Jamás pensé que un simple block se iba a parecer tanto a mí
- ¿Cuál llevás?
- ¿Cuál es el más barato?
- Este. Sale 28 pesos
- ¿Y cuántas hojas tiene?
- 100
- ¿Viste? Sin lugar a dudas el rayado, de 32 pesos y 100 hojas me iba a traer serios problemas de inspiración
- ¿Llevás éste entonces?
- Si, lo llevo
- Perfecto! Son 28 pesos entonces
- A ver pará que busco. Acá mirá...¡Tengo justo!
- Buenísimo. ¡Que lo disfrutes!
- Ah...una pregunta, a ver si tenés...
- ¿Lapiceras?
- No, ¿papel blanco para envolverlo para regalo?
- ¿No es para vos?
- Si, claro, por eso mismo.
martes, 14 de septiembre de 2010
Exponer sin reparar,
supone un pecado letal que señala por la espalda a diversos autores descuidados.
Hacer el amor sin percatarse,
es una disputa existencial de heterogéneos reprimidos encasillados en las formas.
Cultivar sin vehemencia,
es una destreza que acaba en eternos desengaños de propósitos desnudos de aspiraciones.
Adquirir sin valorar,
es convalecer una llaga descubierta hasta la eternidad.
Vibrar sin triunfar es el mero vicio de la humanidad.
Bailar sin pisarnos supondría reducirnos a citar dichas trangresiones.
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