Hoy la conocí. Se llama Alfonsina. Hija de mi amiga de la vida y de mi alma.
Un ser acurrucadito en su madre, inocente, frágil, sensible.
Nació por parto natural.
Mágico el momento en que mi amiga nos contaba como comenzó todo. Primero contracciones suaves, luego más intensas, preguntas del que será, si será el momento.
Alfonsina había decidido llegar a este mundo, y así fue que en esa simbiósis de madre e hija empezó el jolgorio entre los padres, entre risas de no entender que estaba sucediendo, entre contracciones de que un nuevo ser estaría naciendo, entre lágrimas de emoción, entre confusiones de “donde estoy, quien soy”.
Mi amiga Flo es madre.
Me contó que su ginecólogo suele poner música en el parto.
Cuando ya estaba a punto de encontrarse con Alfonsina, el médico le dijo “Dale que sale con esta canción”. Y así fue. La vida es hermosa. La naturaleza es magia.
Alfonsina, bienvenida chiquita. Gracias por tanta luz a esta familia que recién empieza a andar. Gracias por la luz que emanas con tu silencioso vibrar.
Joan Manuel Serrat le dió la bienvenida con esta letra y esta canción.
Bienvenida a este mundo chiquitita.
https://www.youtube.com/watch?v=zn134DMTtbY
A menudo los hijos se nos parecen,
así nos dan la primera satisfacción;
esos que se menean con nuestros gestos,
echando mano a cuanto hay a su alrededor.
Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, hay que domesticar.
Niño, deja ya de joder con la pelota.
Niño, que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.
Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos para dormir.
Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
con la leche templada y en cada canción.
Niño, deja ya de joder con la pelota...
Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día nos digan adiós
jueves, 19 de junio de 2014
viernes, 13 de junio de 2014
Sobre la terapia de escribir y el maravilloso recorrido por las ramas
Me pregunto: ¿Por qué este deseo almico de escribir?
La respuesta: Siempre cae antes de que termine de formular la pregunta.
Magia. Escribir es un favor que me da la Existencia para conectarme con mi Esencia, mi verdad, un pasaje del Cielo a la Tierra.
Las ideas eternamente andarán merodeando en mi individualidad. Afianzarse a escribirlas elabora un ritual. Me enfrento a la hoja en blanco y allí sucede el milagro de que ese vacío cobre vida.
Ese libre albedrió cargado de adrenalina, aquél instante en que uno decide estampar una pequeña porción de sus sentimientos.
Decido crear mi atmósfera, que ayuda (y mucho), a convocar a esta tertulia a ese costado del corazón que está ahí, pendiente, anhelando le coloque unas alitas y lo lance a volar.
Me siento en el escritorio de mi cuarto, avivo una música clásica, reactivo un vino rico, un tabaco, muchos inciensos, y ahí aparece el corazón, que se apodera instantaneamente del lugar.
Hoy el día es un tanto extraño. Luna Llena. Mercurio retrógrado. Viernes 13.
Aterrizo en la playa, contemplo la luz de la Luna que refleja en el agua montevideana. Son las 20:30 de la noche.
Observo. Pido un deseo. Despojarme de todos los miedos. La luz me contesta es una tarea de las dos. Menciona mi nombre.
Lucía. La que nació a la luz del día. Alegre, sensible y muy arraigada a sus afectos. Perseverante cuando se propone algo. Buena amiga.
Hasta parece que Santa Lucía es la patrona de los ciegos, ya que según la leyenda fue una martir siciliana de tiempos del Emperador Galerio que recuperó la vista a pesar de que le habían arrancado los ojos (creo que de ahí viene mi complejo de Electra! Ah no, era Edipo con la madre, bueno no sé, hay que darse la libertad para cambiar las historias).
Lo más asombroso de todo es que seguro mis padres a la hora de elegir mi nombre lo hicieron a “la que te criaste”, ignorando significantes del cuestión.
Siempre agradecí muchísimo mi nombre. Me atrae, divierte, me maravilla. Esoterismos de la vida. Cuando elegimos el nombre de un hijo sin querer en algún espacio chiquitito estamos zurciendo sutilmente su identidad. Así parece.
La cuestión es que nacemos. Nos ponen un nombre. Lloramos sin saber como nos llamamos. Nos apropiamos de los senos de nuestra madre. Un día empezamos a comer. Luego a andar. Comenzamos a hablar, a decir verdades, y cuantas verdades dice un niño inocente, libre del sistema.
Reímos, y con ese frenesí llenamos nuestro hogar de alegría. Derepente lloramos, dandole la oportunidad a nuestra madre de acobijarnos.
Crecemos. Maduramos. Intentamos desapegarnos de la teta, la madre, la familia, la estructura. Ahí es cuando se genera la revolución. En nosotros y nuestro entorno. El pasaje de la dependencia a la indepencia. Un pasaje de ida, no hay regreso.
Anhelamos ser Uno para el todo. Nos damos contra toditas las paredes de nuestra existencia.
Llega un día que lo alcanzamos. Y ahí comienza la Odisea. Aventura colmada de maravillas Existenciales, donde cada uno puede abrir sus alas y volar en la inmensidad interminable de su alma. Que lo es todo. Un camino de encuentro con uno mismo. Hermoso. Intenso. Llenito de detalles.
El mundo está cambiando. A pasos agigantados.
Deseo todos mis seres amados aprendar a bailar con el viento, bañarse bajo la lluvia, entonar canciones con vehemencia.
Inhalar vida. Exhalar angustia.
El corazón nos está remolcando hacia la verdad. Démosle la bienvenida.
La respuesta: Siempre cae antes de que termine de formular la pregunta.
Magia. Escribir es un favor que me da la Existencia para conectarme con mi Esencia, mi verdad, un pasaje del Cielo a la Tierra.
Las ideas eternamente andarán merodeando en mi individualidad. Afianzarse a escribirlas elabora un ritual. Me enfrento a la hoja en blanco y allí sucede el milagro de que ese vacío cobre vida.
Ese libre albedrió cargado de adrenalina, aquél instante en que uno decide estampar una pequeña porción de sus sentimientos.
Decido crear mi atmósfera, que ayuda (y mucho), a convocar a esta tertulia a ese costado del corazón que está ahí, pendiente, anhelando le coloque unas alitas y lo lance a volar.
Me siento en el escritorio de mi cuarto, avivo una música clásica, reactivo un vino rico, un tabaco, muchos inciensos, y ahí aparece el corazón, que se apodera instantaneamente del lugar.
Hoy el día es un tanto extraño. Luna Llena. Mercurio retrógrado. Viernes 13.
Aterrizo en la playa, contemplo la luz de la Luna que refleja en el agua montevideana. Son las 20:30 de la noche.
Observo. Pido un deseo. Despojarme de todos los miedos. La luz me contesta es una tarea de las dos. Menciona mi nombre.
Lucía. La que nació a la luz del día. Alegre, sensible y muy arraigada a sus afectos. Perseverante cuando se propone algo. Buena amiga.
Hasta parece que Santa Lucía es la patrona de los ciegos, ya que según la leyenda fue una martir siciliana de tiempos del Emperador Galerio que recuperó la vista a pesar de que le habían arrancado los ojos (creo que de ahí viene mi complejo de Electra! Ah no, era Edipo con la madre, bueno no sé, hay que darse la libertad para cambiar las historias).
Lo más asombroso de todo es que seguro mis padres a la hora de elegir mi nombre lo hicieron a “la que te criaste”, ignorando significantes del cuestión.
Siempre agradecí muchísimo mi nombre. Me atrae, divierte, me maravilla. Esoterismos de la vida. Cuando elegimos el nombre de un hijo sin querer en algún espacio chiquitito estamos zurciendo sutilmente su identidad. Así parece.
La cuestión es que nacemos. Nos ponen un nombre. Lloramos sin saber como nos llamamos. Nos apropiamos de los senos de nuestra madre. Un día empezamos a comer. Luego a andar. Comenzamos a hablar, a decir verdades, y cuantas verdades dice un niño inocente, libre del sistema.
Reímos, y con ese frenesí llenamos nuestro hogar de alegría. Derepente lloramos, dandole la oportunidad a nuestra madre de acobijarnos.
Crecemos. Maduramos. Intentamos desapegarnos de la teta, la madre, la familia, la estructura. Ahí es cuando se genera la revolución. En nosotros y nuestro entorno. El pasaje de la dependencia a la indepencia. Un pasaje de ida, no hay regreso.
Anhelamos ser Uno para el todo. Nos damos contra toditas las paredes de nuestra existencia.
Llega un día que lo alcanzamos. Y ahí comienza la Odisea. Aventura colmada de maravillas Existenciales, donde cada uno puede abrir sus alas y volar en la inmensidad interminable de su alma. Que lo es todo. Un camino de encuentro con uno mismo. Hermoso. Intenso. Llenito de detalles.
El mundo está cambiando. A pasos agigantados.
Deseo todos mis seres amados aprendar a bailar con el viento, bañarse bajo la lluvia, entonar canciones con vehemencia.
Inhalar vida. Exhalar angustia.
El corazón nos está remolcando hacia la verdad. Démosle la bienvenida.
viernes, 23 de mayo de 2014
A mi viejo
Al que me dio la vida.
Gracias por darme la posibilidad de verte crecer como Ser
humano.
Estoy maravillada con tu persona, con ese corazón que era
piedra y ahora es diamante.
Honestamente no sé qué pasó, ni cómo pasó, ni
tampoco voy a preocuparme por revolver el pasado. Lo que tengo claro es
que a ti te pasó a manejar otro titiritero.
Te extraño a baldes cuando no estás. Estoy contenta, siento
lo necesitabas. Tu ausencia hizo que crecieras de golpe, y eso es
espiritualidad. Siento te necesitabas en soledad para encontrarte, y lo lograste. Te
felicito.
No es en vano nombrar las peleas mezquinas que teníamos
antes. Agradecida debe estar tu madre de que hayas entendido el mensaje.
Bendecida estoy yo por el padre que me toca ahora. Agradecida con la vida y la
muerte por la intensidad de los cambios.
Somos bastante pésimos para expresarnos en persona, que se
yo, cositas del ser humano, pero cuán lindos se están poniendo nuestros
almuerzos, las charlas, el compartir. Te siento cada vez más cerca de la
verdad.
Papá. Sos un genio. De esos de las lámparas de Aladino. Hay que
pedirte que salgas, hay que mendigarte amor, y ahí aparecés por sorpresa para
todos, dando una respuesta certera.
Has dibujado los hilos de la familia. Vinimos, volvimos. Te
has ido, has vuelto. Te recuerdo cuan adolescente, llevándote el colchón de
debajo de mi cama, sin reparos. Y yo llamándote, siendo adolescente, pidiéndote
que reacciones y te comportes como un adulto.
Pues parece que sos un niño en cuerpo de adulto. Y es lindo
que así sea.
Agradezco al recreo de la vida, a tu espíritu renovado, a mi
abuela y a Martina por haberte desnudado en esencia.
Te amo.
jueves, 1 de mayo de 2014
Ser tía
Siempre que escribo mis entradas, lo hago espontáneamente, enfrentandome al vacío de la hoja en blanco en la computadora, intentando ver qué pasa conmigo, por dónde canalizo mis ideas, casi todas las veces me gana el corazón. Casi.
Hoy me decido por escribir acerca de Martina, y la mente pierde absolutamente la batalla. (VAMOS!)
Mi sobrina es fuente de inspiración, es sensibilidad, risas, llantos, carcajadas, silencios, abrazos, miradas profundas. Es amor, ganas de vivir la vida inocentemente, espontáneamente, alegres, despreocupados, jugando, cantando, bailando, aplaudiendo, observando, riendo, amando.
Son tantos los adjetivos para este ser inmenso que vino a iluminar la vida de la familia, que es inevitable derramar lágrimas de emoción mientras escribo.
Martina, gracias por devolver la magia.
Gracias por estar siempre, aunque no estés fisicamente.
Gracias por invadir nuestros espacios de armonía.
Gracias por ser tan pequeña, y tan inmensa .
Gracias por permitirme ser madre, sin ser madre.
Gracias por habernos unido después de quebrar.
Gracias por tus risas y llantos, que iluminan nuestros corazones y nos llenan de ganas.
Gracias por permitirme hablar en plural.
Gracias chiquita, te amo con toda mi alma.
Hoy me decido por escribir acerca de Martina, y la mente pierde absolutamente la batalla. (VAMOS!)
Mi sobrina es fuente de inspiración, es sensibilidad, risas, llantos, carcajadas, silencios, abrazos, miradas profundas. Es amor, ganas de vivir la vida inocentemente, espontáneamente, alegres, despreocupados, jugando, cantando, bailando, aplaudiendo, observando, riendo, amando.
Son tantos los adjetivos para este ser inmenso que vino a iluminar la vida de la familia, que es inevitable derramar lágrimas de emoción mientras escribo.
Martina, gracias por devolver la magia.
Gracias por estar siempre, aunque no estés fisicamente.
Gracias por invadir nuestros espacios de armonía.
Gracias por ser tan pequeña, y tan inmensa .
Gracias por permitirme ser madre, sin ser madre.
Gracias por habernos unido después de quebrar.
Gracias por tus risas y llantos, que iluminan nuestros corazones y nos llenan de ganas.
Gracias por permitirme hablar en plural.
Gracias chiquita, te amo con toda mi alma.
lunes, 17 de febrero de 2014
Primera entrada “Diario público de una relación íntima”
Querido Diario:
Hoy me decido por iniciar una historia que considero debe
ser contada. Te escribo a ti para que me devuelvas a mi y juntos les demos a
ellos. ¿Quiénes son ellos? Ya lo sabremos, juntos lo descubriremos.
Te propongo para esta treta manejarnos con una simbiosis de
fantasía y realidad. Un ida y vuelta de personas y personajes que cada uno vaya
describiendo y/o componiendo, y el
otro enriqueciendo en su devolución.
Me arriesgo, debo reconocerte que tengo miedo de no saber
manejar mis reacciones , pero de eso se trata, de intentar derrotarlo para
hundirse en la creación. Si hay rabia que se manifieste. Si hay amor también.
Me estoy desnudando. Palabras, cuerpo y mente no quieren llevar más estos
trastos viejos.
Me tomo el atrevimiento también de sentenciar darle más que
una pizca de misterio. Odio que me pregunten si escribo desde mi lugar o desde
la posición de un personaje. Cuando escribo simplemente pretendo que se aferren
a la cuerda que tiro y se lancen a la aventura. Sin peros ni preguntas.
El misterio y la magia, prioridades de mi vida y ahora de
esta suerte de recreo mental. Una vez, hace muchos años escribí acerca de lo
importante que son estos elementos pero es muy largo el relato y no me parece
momento de compartirlo, quizás después. Tiene una historia de fondo que tendría
que explicarla y puede que no entiendas, que no te guste, o no te interese.
Un atrevimiento de mi parte no haberme presentado
formalmente hasta ahora, olvido que recién nos estamos conociendo.
Un pequeño resumen. Mi nombre es Lucía. 24 años. Ariana de
pura sepa. Caprichosa y facultada de fornido carácter desde temprana edad. Hoy
Licenciada en Ciencias de la Comunicación, título por el cual no me galardono
en absoluto.
Amante de la lectura, escritura y el cine. Mesurada por la
rutina, el tiempo muerto y las ciencias. Actriz, compositora y cantante
frustrada. Espero con ansias tachar tal calificativo.
Convencida y perseverante con lo que me apasiona, por
momentos. Por otros la vagancia y el desequilibrio me desvían del camino.
Trabajo todos los días. No sé exactamente qué cantidad de
segundos, minutos u horas. Depende. Lo importante es que me mantengo ocupada
día a día en reforzar y establecer mis primacías. Ser feliz. Amar y ser amada.
Ser sincera y honesta, le pese a quién le tenga que pesar. Luchar por mis
anhelos para así cumplirlos y vivir en una frecuencia de júbilo y armonía. Son
varios los deseos, aún no tengo claro el orden pero estoy trabajando en ello.
Hoy me establezco una meta. Escribir y publicar un libro –o
un documento compilado en su defecto- a partir de este material que estoy
empezando a crear. Desde ya intuyo tiene mucho que enseñar.
Mañana quizás ya no piense así, quizás se termine. De
repente alguien me corta las alas, pone punto final y ya no hay más nada que
hacer. O si. Quizás eso lo enriquezca aún más.
De fallar con esta, me propondré otra meta. Si no se cumple,
otra. Y así hasta que por fin se concrete alguna.
Este propósito de plantearme objetivos lo tomé prestado con
menor empeño de un amigo, Francisco, para los amigos “Fran“. El tipo en el
mismísimo instante que está entreabriendo los ojos se plantea una meta para ese
día que está comenzando a correr. Si no se ejecuta, esa misma noche se prohíbe
el sueño.
Desde que el mortal tomó esa decisión ronca como un
cristiano –o cual sea su maldita religión si es que la tiene-. Opta por cumplir
el objetivo antes de pasar una noche en vela. ¡Mis aplausos!
El muy enfermo encima al despertar se toma el trabajo de
escribir su porvenir diario con lapicera sobre su almohada, para así de haberlo
cumplido poder tacharla sin impedir la lectura dejando huella de todas sus
promesas ejecutadas. Fundas blancas usa. La pobre madre se las quiere meter en
el lavarropas para reutilizar y Fran se niega. A medida que se van saturando de
información las va renovando para guardar las sobrecargadas en una caja de
cartón que intenta esconder bajo su cama.
Arrancó con
buenas telas, ahora me contó que tuvo que achicar porque a veces la mano venía
de más de una ocurrencia por día al despertar, y todas las tenía que anotar, y
tachar. O no.
Muchos mortales pensarán que está de la mente. Para mí no,
todo lo contrario. Este es el tipo de afluencia que me llena de emoción y ganas
de soñar, volar y darle para adelante. Son un escalón en la planicie de la
media de la gente. Una oportunidad para contar algo anecdótico, una inspiración
a la hora de escribir.
Yo probé hacer lo mismo, salteando la parte de escribir,
tachar –o no- la almohada, guardar bajo la cama y prometerme no dormir al no
cumplir. No funcionó.
Entonces…¿quién está de la mente? ¿Fran o yo? La que se está
quedando dormida, dejando ir una meta concretada por día me parece que es mi
persona ¿no? ¿Te parece muy descabellada la idea de que alguien practique estos
asuntos para lograr lo que desea en el transcurso de su minúscula vida? Yo creo
las herramientas son sobradas y hay que utilizar la cabeza, la creatividad y la
pasión para no quedarse soñando durmiendo. Justamente Fran puede darse el lugar
de soñar con los ojos cerrados cuando pudo hacerlo con las pupilas dilatando el
anhelo, sino no lo merece, y creo nosotros tampoco.
Tanto hablar de dormir, se me están cayendo los ojitos, pero
ahora no sé que hacer, me siento culpable. Me pregunto, ¿hoy hice algo
productivo? Mmmm....
¡Si! Gracias imaginación y disposición en el día de hoy para
sentarme a escribir esta cuenta pendiente. Hoy puedo dormir tranquila.
Hoy…mañana no lo sé, dependerá de mi, como todo.
¿Qué linda es la vida no? Como cada uno decide qué hacer con
ella. Es increíble. Lo alarmante es que la gran mayoría no se da cuenta, pero
allá ellos y aquí nosotros. Aquí y ahora. Presente vigente que si nos lo
proponemos ( y podemos sellarlo en una almohada si Fran nos da los derechos de
autor) puede mantenerse sin vencimiento de felicidad.
4:45 a.m. Me voy a dormir ya!! Pero super contenta de tan
sólo imaginar que con el punto final va a comenzar el ida y vuelta de una
historia mágica que me va a mantener entusiasmada y expectante.
Me pregunto…¿qué estarás pensando de mi en este momento?
Gracias por dejarme compartir contigo lo que siento y
pienso, me siento muy cómoda de compartir un espacio en tu blanca y pura
dimensión. No veo la hora de escribirte por segunda vez.
Se me cierran los ojitos. 4:48. Puff!
Hasta que el tiempo lo decida!
Besos,
Lucía (mis amigos me dicen Lula, pero al comienzo es difícil
catalogar).
Prólogo “Diario público de una relación intima”
“Lo que llamamos nuestra intimidad no es sino nuestro
imaginario mundo, el mundo de nuestras ideas“. José Ortega y Gasset
PROLOGO
Intentando volver a la inocencia de la niñez, conjugando la
adultez de una pareja se plantea un juego donde cada uno se escribe a sí mismo
y a su vez se comunica con el otro. Una mezcla de verdad y fantasía para
conocerse desde la creatividad, para ver como el otro percibe, reacciona y
refuerza la historia.
De las palabras surgirán sentimientos hermosos, aterradores,
declaraciones y reproches. ¿Verdadero o falso? Está en el otro percibir y
entender este ejercicio de acercamiento. Anclados en la imaginación se volará
por dimensiones hasta ahora desconocidas, tocando las fibras del emisor-receptor.
Se conjugan los relatos intentando conocer cómo el otro recepciona la cabecita
de su dupla, buscando de esa manera desnudarnos en esencia y divertirnos
fantaseando, pretendiendo descubrir probablemente sin éxito dónde se halla la
línea entre lo real y lo imaginario. De ese secreto emerge el encanto de este
desafío.
Me expongo con este planteo, y también a mi contrincante con
la certeza de que en la exhibición se encuentra el atractivo del contenido.
Adjetivos adorados
Visceral.
Exigente.
Intuitivo.
Tramposo.
Místerioso.
Inseguro.
Seguro.
Cambiante.
Orgulloso.
Apasionado.
Peleador.
Observador.
Atento.
Paciente.
Paternal.
Compañero.
Capaz.
Aferrado.
Insistente.
Histérico.
Pasivo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





